Deportistas influencers ¿Hasta dónde nos exigimos?

Por Dra. María Graciela Morales *

¿Usas redes sociales? ¿Seguís a deportistas influencers? Hoy vamos a hablar sobre la actividad física que se muestra en la web.

¿Todos necesitamos el mismo tipo de entrenamiento?

Personas de todas las edades poseen al menos, una red social. Desde facebook, whatsapp hasta instagram, consumen contenidos digitales donde abundan recetas y entrenamientos que tienen como finalidad el cuidado de la salud. Sobre esto último, es usual encontrar a deportistas influencers que ofrecen rutinas de entrenamiento genéricas y que parecen adaptarse a todas las necesidades por igual. ¿Pero qué sucede a continuación?

En la nota anterior hablábamos de la importancia de comer sano y acompañar nuestras rutinas con un entrenamiento físico que complemente este circuito beneficioso. Sin embargo, es necesario hacer hincapié nuevamente en la especificidad de cada individuo y en sus propias necesidades.

Durante el confinamiento comenzamos a permanecer más tiempo en nuestras casas y surgieron todo tipo de opciones para recrearnos. Muchas personas que no realizaban actividad física optaron por hacerlo en sus propios hogares y encontraron en internet la solución a esta nueva inquietud:

Influencers deportivos, compra de packs de entrenamientos y un sinfín de propuestas orientadas hacia la optimización de la salud.

En principio la intención es válida y se encuentra a nuestro alcance, pero detrás de esta decisión puede haber consecuencias más graves de las que pensamos.

Imaginemos que un día como cualquier otro decidimos ponernos en marcha y seguir una cuenta de instagram de un reconocido influencer de deporte. Buscamos su perfil, observamos sus videos, leemos la cantidad de repeticiones, los objetos con los que podemos trabajar desde casa y con qué podemos sustituirlos si no contamos con ellos.

¡Hasta acá vamos bien! Pero luego comienzan a surgir dudas.

  • ¿Con cuánto peso cargo mi mochila?
  • ¿El alto de mi silla servirá para las estocadas búlgaras?
  • ¿Mi postura será la correcta para las sentadillas?
  • ¿Cómo coloco mi espalda y cintura para realizar abdominales? ¿Afectará a mis cervicales?
  • ¿Si quiero aumentar mi musculatura, deberé hacer cardio?

Todas las preguntas referidas al entrenamiento son válidas. Aparecen frecuentemente y son determinantes al momento de llevar a cabo los ejercicios. A estas inquietudes se le suman otras referidas a la alimentación y de las más usuales:

  • ¿Hay que comer antes de realizar deporte?
  • ¿Cuánta agua bebo? ¿Lo hago durante o después?
  • ¿Tendría que ingerir carbohidratos para tener más energía durante el entrenamiento?
  • ¿Proteínas sí o no?
  • ¿La fruta en cuántas cantidades?

Cuando queremos dar cuenta, nuestra cabeza almacena un sinfín de interrogantes y del otro lado no obtenemos respuestas concretas. Puede que optemos por bucear en internet para dar con ellas o simplemente arrancar nuestra vida fit con más incertidumbre que certezas.

El entusiasmo se mezcla con la emoción de arrancar e improvisamos una combinación de ejercicios y alimentos, que intuimos, pueden adaptarse a lo que necesitamos. Pero este suele ser el comienzo de un recorrido que luego puede traernos inconvenientes.

Problemas de lumbares, aumento de tensión en cervicales, microroturas musculares, deshidratación, atracones de comida, descanso interrumpido, en pacientes con hipertensión pueden aumentar frecuencia cardiaca con ejercicio no supervisado entre otros.

A estas dolencias se le suma la frustración de haber puesto empeño y no comprender en qué hemos fallado. ¿El resultado? Abandono de la actividad física, visitas al fisioterapeuta y recuperación.

El hábito, lo más importante

La actividad física se recomienda desde la infancia en adelante. Este periodo seguido de la adolescencia puede ir acompañado por 60 minutos de actividad donde se ande en bicicleta, se juegue al aire libre, se patine, corra, baile, etc. ¿La mejor forma de incorporarlo? En una rutina diaria.

Los beneficios son muchos y se reducen las posibilidades de adquirir enfermedades no transmisibles como la hipertensión y la diabetes. Incorporar estas actividades como hábitos diarios permitirá sostenerlas en el tiempo y adoptarlas desde el placer y no desde la obligación.

¿Entonces, es un adiós a los deportistas influencers?

¡Definitivamente no! Como médica celebro este viraje hacia la salud. Es una buena señal encontrar dentro de nuestras redes, a personas que dedican su tiempo a promover un estilo de vida beneficioso. Lo considero un avance, pero como todas las cosas, hay que tomar estos contenidos con pinzas.

Cada organismo tiene sus antecedentes genéticos, disposiciones propias y se enfrenta a la vida dentro de una rutina que se encuadra en el trabajo y obligaciones varias. Es una buena opción tomar estas cuentas como un impulso para cambiar hábitos y buscar profesionales que guíen y supervisen nuestras propias necesidades.

Ya en este camino los ejercicios de redes sociales pueden aportar nuevas rutinas y sugerirnos otras formas de entrenar, pero la supervisión es fundamental.

Por último, como siempre, quisiera saber:

¿Has tenido alguna experiencia como la que menciono en la nota? ¿Optarías por un plan de alimentación y ejercicio acorde a tu organismo?

Dra. María Graciela Morales –Medica especialista en Medicina Familiar, del deporte y tocoginecología – Actualmente orientada hacia la Medicina Funcional Integrativa – Docente de la UNC cátedra de Obstetricia – Directora del Centro de Medicina Estética Viesaine – ( www.viesainecordoba.com.ar )
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Fuente: Diario Alfil