El BNA recuperó market share y saldrá a fondearse para seguir creciendo

Se lo observa cómodo a Javier González Fraga en el Banco Nación Argentina (BNA), cargo que asumió a finales de enero pasado. Satisfecho con lo hecho en su breve (por ahora) presidencia y repleto de planes hacia adelante. Sobre lo uno y lo otro habló hoy ante El Economista y otros medios en la impresionante sede del BNA sobre Plaza de Mayo.

La satisfacción surge de la actividad primaria del principal banco del país: prestar dinero. En julio, González Fraga se había propuesto prestar $ 35.000 millones antes de fines de 2017. Y, a poco de terminar el año, la cifra ya ascendió a $ 54.000 millones.

Motorizados por una línea en particular que lo desvela: los hipotecarios. “Se superaron todas las proyecciones: mientras que en el tercer trimestre se esperaba cerrar el año con créditos por $ 24.000 millones, ya en el acumulado a noviembre se alcanzaron los 21.107 créditos otorgados por $ 25.036 millones. Y se espera cerrar el año multiplicando por 7 todo lo ejecutado en 2016”, señalan desde el BNA.

González Fraga se había propuesto prestar $ 35.000 millones en 2017 pero, a poco de terminar el año, la cifra ya ascendió a $ 54.000 millones

Ampliando, incluso, el financiamiento para los developers. “En pocos meses ya se han aprobado 8 proyectos por más de $ 600 millones, encontrándose en análisis avanzado otros 50 desarrollos”, agregan desde el BNA, que cuenta con 18.000 empleados. Además, mirando hacia 2018, dice: “Nos vamos a especializar y la aspiración es pasar de atender a la clase media y media baja a atender a la clase baja”, se ilusiona y dice que marcharon la cancha (a la banca privada) prestando en UVA y a 30 años.

Recuperando

“Fue uno de los mejores años del BNA en términos de crecimiento y hemos recuperado 2 puntos de participación en el sistema: pasamos de 11% a 13%”, dijo el banquero, que ya se muestra satisfecho con los niveles de liquidez (que bajaron desde el 50% hasta el 30%, aproximadamente) y dice que su tarea principal es motivar a los empleados para salir a prestar, como hizo hace algunos meses en el CCK cuando reunió a más de 1.000 gerentes. “Hemos volcado la liquidez a la actividad productiva y eso es lo que dice el artículo 3 de la Carta Orgánica”, agrega. Cuando llegó, había nada menos que $ 130.000 millones parqueados en Lebac. Así, se infla el pecho, “hemos colaborado activamente a la reactivación del país”.

Una reactivación que, sostiene, no será descarrillada por la suba de tasas del BCRA. “Nunca nadie me preguntó si convenía comprar Lebac antes de preñar una vaquillona”, expresa, a modo de ejemplo. “El financiamiento de la inversión no se ha encarecido demasiado”, ensaya, y agrega que las tasas en dólares han bajado.

El titular del BNA adelantó que cerrarán algunas sucursales en el exterior: Caracas, Río, Porto Alegre, Panamá y Gran Caimán

Con niveles de liquidez en baja y una vocación agresiva para financiar, González Fraga tiene un plan para salir a fondearse “intensamente” hacia el segundo semestre de 2018. “Subiendo las tasas que pagamos por los plazos fijos, colocando bonos y promoviendo la cultura del ahorro, por ejemplo, mediante las cajas de ahorro ajustadas por UVI”, dice. Incluso, también, a través de un bono verde. Allí colaborará el cordobés Diego Dequino, uno de los nuevos directores del BNA. “Haremos colocaciones en dólares, en pesos y en UVA. Con todas las variantes”, dice Fraga, aunque no adelanta números. Se hará en Argentina y también en el extranjero. “Usaremos ese fondeo para seguir creciendo, y no para financiar el Estado”, aclara, y amplía que cerrarán algunas sucursales en el exterior (Caracas, Río, Porto Alegre, Panamá y Gran Caimán).

Por último, mirando hacia 2018, González Fraga se ilusiona con los microcréditos. “Es mi gran desafío”, dice. Hay 3,5 millones de microemprendedores en Argentina y sólo el 2% tienen asistencia bancaria. “Los requisitos ya son bajos y te podés llevar $ 80.000 contra documento”, dice, pero aclara que también se “debe cambiar la cultura de nuestros gerentes”.

“Un disparate”

La designación de Mariana Triaca como directora, obviamente, estuvo presente en la charla. El banquero consideró “un disparate” asimilar esa designación con la que, en su momento, intentó el kirchnerismo con la joven Delfina Rossi. “Ha sido la mano derecha de Alejandro Henke y es tremendamente eficiente”, explicó. “Cuando se fue Henke, el nombre de Mariana surgió naturalmente”, agrega. “No hay que discriminar a nadie por su apellido”, dijo. “Nunca recibí ningún llamado”, concluyó. También negó tensiones por la transferencia de $ 20.000 millones que deberá hacer el BNA para el Tesoro, según el Presupuesto 2018. “No es algo que motive mi alegría, pero es natural que suceda y no afecta la capacidad del banco en el corto plazo. El BNA ha cobrado, en los últimos 4 años, más de $ 120.000 millones de intereses al Estado”, ejemplifica.

FUENTE: El Economista

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