Cambiemos ya definió sus próximos objetivos políticos

Para afuera, los políticos dicen que para 2019 falta mucho, que las prioridades ahora son otras y que la sociedad no piensa en las próximas elecciones. Para adentro, todos comienzan a hacer sus planes para un año en el que se elegirá presidente, casi todos los gobernadores, cientos de intendentes y se renovará parcialmente el Congreso. Esa preparación ya se percibe tanto en el oficialismo como en la oposición porque, con el sistema de primarias, en Argentina hay una elección relevante cada veintidós meses.

En el oficialismo ya hay quienes empiezan a fijar posiciones sobre la conveniencia de mantener el statu quo o introducir cambios, por ejemplo, en la fórmula presidencial. Otros temas a resolver serán hasta qué punto se permitirá que haya competencia en las primarias o qué se hará con figuras de otros espacios que quieran incorporarse a Cambiemos para disputar candidaturas en las PASO. ¿Las listas de candidatos se armarán como si Cambiemos fuese un partido o como si se tratase de una coalición? Los interrogantes son muchos. El peronismo, por su parte, está tratando de dar pasos hacia su unidad en la provincia de Buenos Aires aunque el liderazgo de Cristina Fernández y el retorno de Sergio Massa parecen dos hechos difíciles de compatibilizar.

De no mediar una crisis económica, los resultados electorales no diferirán mayormente de los de 2017 y los oficialismos, en todos los niveles y de todos los colores, correrán con ventaja.

En ese contexto, Cambiemos aspira a conservar todo lo que tiene, pero irá también en búsqueda de nuevas conquistas.

La primera de ella sería ganar más gobernaciones. La lista la encabezan Córdoba, Santa Fe y la simbólica Santa Cruz. Pero la ambición de Cambiemos se estirará a otros provincias y podría gobernar una cantidad de distritos en la que hoy vive el 75% de los argentinos, un porcentaje que hasta ahora había sido patrimonio del peronismo.

El segundo objetivo es convertir al bloque de Cambiemos en el más numeroso del Senado, desplazando de esa posición al peronismo, que tuvo históricamente la mayor cantidad de bancas. En 2019 las condiciones serán favorables para el oficialismo porque sólo deberá renovar 4 de las 24 bancas que se ponen en juego y muchos de los ochos distritos que renuevan senadores Cambiemos ganó en las últimas elecciones (CABA, Entre Ríos, Chaco, Neuquén y Salta). Y puede aspirar a colocar, al menos, al senador por la minoría en distritos en los que hoy no tiene representación como Neuquén, Río Negro, Tierra del Fuego, Salta y Río Negro. Por lo tanto, división de la oposición mediante, Cambiemos podría tener el bloque más numerosos del Senado, aunque no quórum propio, lo que sería un hecho inédito porque hasta ahora siempre lo controló el peronismo.

El tercer objetivo de Cambiemos sería ganar algunos intendencias del GBA que hoy están en manos del peronismo. En esa región está la fortaleza del kirchnerismo y es la base territorial desde la cual el peronismo puede intentar recuperar el poder. La imagen de la gobernadora María Eugenia Vidal y un Gobierno con más recursos para realizar obras serán los argumentos del oficialismo. Los distritos a los que apuntará son aquellos en los cuales ganó las últimas elecciones, en los que perdió por escaso margen o que tienen una estructura social con fuerte presencia de los sectores medios que son los más proclives a votar por Cambiemos. En la lista figuran Avellaneda, Hurlingham, Ituzaingó, Tigre, San Martín y Lomas de Zamora, entre otros.

FUENTE: El Economista

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